Salud para todos, aunque sean sólo apariencias

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hospital

Ciudad de México.- El 11 de mayo pasado, Manuel Velasco, gobernador de Chiapas y José Narro, Secretario de Salud, inauguraron un hospital nuevo en el municipio de Yajalón. Con un costo de 530 millones de pesos, el hospital supuestamente beneficiaría a más de 300 mil chiapanecos que por fin tendrían servicios de salud dignos.
Pero, luego de la inauguración, el hospital cerró, se fueron los funcionarios, los doctores y hasta los aparatos médicos desaparecieron. Los indígenas de la montaña norte del estado, una de las regiones más pobres de todo el país, se quedaron de nuevo, sin hospital de calidad.

A tres semanas del acto oficial de inauguración, el hospital permanece cerrado y apenas abre dos horas a la semana para que algunos doctores puedan dar consulta.
El secretario de salud de Chiapas, Francisco Ortega, reconoce que el hospital está cerrado y que, aún cuando ya fue formalmente inaugurado, falta por concluir varias etapas antes de la apertura. Justifica que esté cerrado, porque “por protocolo” ningún hospital abre de un día para el otro.

Estas historias exhiben de manera dolorosa que el costo de la corrupción no sólo incluye los recursos públicos perdidos al momento de la construcción, sino que, en general, estas obras pueden seguir recibiendo financiamiento sin que se terminen. Pero aún más grave es el costo que tiene en el bienestar de comunidades enteras. Los hospitales inconclusos dejaron a su población objetivo sin acceso básico a la salud, en violación a un derecho humano y a una garantía constitucional del Estado Mexicano.

Lamentablemente los casos de abandono de hospitales son difíciles de investigar por la opacidad y evidente falta de rendición de cuentas por parte de las autoridades responsables. La Secretaría de Salud de Chiapas reconoció que actualmente hay 31 hospitales o centros de salud que están cerrados por falta de recursos para terminar la obra, equiparlos o contratar personal para su funcionamiento. Tan solo para la contratación de médicos, enfermeras y empleados administrativos se requieren 350 millones de pesos cada año, cantidad que el gobierno local se encuentra “gestionando” con la Federación.

En Chiapas, se habla de servicios de salud dignos y de calidad, pero para muchos chiapanecos la atención médica sólo es la que escuchan en discursos y sirve para la foto.

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