¿Qué nos ha dejado el movimiento estudiantil del 68?

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Otro 2 de octubre, hoy las avenidas principales de la Ciudad de México, la plancha del Zócalo capitalino y la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco corearán al unísono: “2 de octubre no se olvida”.

Y es que se cumple medio siglo del Movimiento Estudiantil de 1968 y de la matanza ocurrida en la Tlatelolco.

 

El movimiento estudiantil fue un parteaguas en la historia de México ya que gracias a el se supo que había mexicanos que pensaban distinto, que estaban hartos de la opresión del sistema político, estudiantes que exigían la libertad de los presos políticos, el castigo a los responsables, la renuncia del jefe de la policía, la desaparición del delito de disolución social.

Se cree que el movimiento estudiantil estuvo asociado con los partidos de izquierda, pero no fue así. Fue un movimiento en el que los estudiantes de Ciencias Políticas y Filosofía tenían más conciencia,  el rector Javier Barros Sierra defendió la autonomía de la Universidad y con este ejemplo hizo que otros estudiantes, de medicina, ingeniería, administración pública y otras carreras, se dieran cuenta de la manera en que procedió el Ejército en la Preparatoria 1 de San Ildefonso.

A Gustavo Díaz Ordaz no se le puede acusar de corrupto, pero sí de autoritario e intransigente. Y que lo único que demostró fue la incapacidad del gobierno de resolver los problemas por medio del diálogo y la negociación.  El primer acto de violencia fue el que cometieron los militares con aquel bazucazo contra el portón de la preparatoria en San Ildefonso.

Solo se habían visto metralletas y bazucas en los desfiles militares del 16 de septiembre, pero la tarde del 2 de octubre estaban en las calles. En contraste, el rector Javier Barros Sierra marchó en defensa de la autonomía de la UNAM hasta la calle Félix Cuevas, a un costado del Parque Hundido, frente a él estaban las tanquetas y ametralladoras apuntando hacia los estudiantes.

El gobierno pensaba que el uso de la fuerza militar reprimiría los movimientos sociales.

Mucho tiene que ver con lo que hoy se vive, los jóvenes han demostrado que no son apáticos e indolentes y esa creencia de que se la viven metidos en sus celulares es más que errónea. Los jóvenes lo han demostrado: en el sismo de 2017, cuando salieron a ayudar a los damnificados como en el 85, ante la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa hace cuatro años, también salieron a manifestarse, indignados. Ahora, jovencitos de 16 y 17 años, salieron a la calle molestos por la violencia en contra de sus compañeros estudiantes por el ataque de los porros.

¿Qué nos ha dejado el movimiento estudiantil del 68?

A los jóvenes de hace medio siglo y a los “millenials” la necesidad de manifestarse libremente.

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