Pareja se queda en la calle por culpa del Covid-19 y falta de apoyo del gobierno

Una pareja;  Humberto Rivera y Claudia García se ganaban la vida vendiendo nieves en las colonias Doctores y Roma de la Ciudad de México. 

Su economía era precaria, pero les alcanzaba para poder pagar la renta de un cuarto y comer, podían adquirir lo necesario. 

Rivera cuenta que llegó su semana trágica cuando unos supuestos funcionarios de la alcaldía Cuauhtémoc llegaron y les dijeron que no tenían permiso de vender y les arrebataron sus cubos y botes donde vendían el helado. 

Quisieron resistirse pero fue inútil. Cuando fueron a la delegación para reclamar sus botes, les dijeron que no estaban. “Supongo que los policías se quedaron con la nieve y regalaron los baldes”, dice Humberto. 

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Cada balde cuesta 380 pesos en un puesto del mercado de Sonora. Ahora sin ellos no tenían manera de trabajar. 

La pareja no aplica para ninguno de los apoyos previstos por el gobierno de la Ciudad de México para limitar el impacto de la crisis provocada por el coronavirus.

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Por si no fuera suficiente cuatro días después de perder el sustento se cerró la casa de huéspedes en la que llevaban viviendo tres años y medio.

Perdieron el cuarto que rentaban y que de todas formas ya no podían pagar. 

“El poco dinero que nos quedó sirvió para comer en la calle. Dimos con este carrito (las comidas móviles que da la secretaría de Bienestar), comíamos de lunes a viernes, y el fin de semana no faltaba quien nos regalaba un taco”, explica Humberto. 

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Su primera noche en la calle fue en el parque de la Artes Gráficas, en la colonia Doctores. 

“Los primeros días son algo de pena”, dice el hombre.

“La gente se te queda viendo. Te estás levantando del pasto, de una jardinera”, añade ella

La pareja contó que durante su estancia en la calle, Claudia sufrió un intento de abuso sexual, por fortuna su pareja alcanzó a llegar y alejar a los agresores a golpes. 

Fue el momento más terrible que han tenido que sufrir. 

En el caso de esta pareja, la labor de El Caracol permitió sacarlos de la calle y pagar durante un par de meses un cuartito en una casa de huéspedes en el municipio de Nezahualcóyotl. Es una estancia humilde: un colchón en el suelo, unas mantas y unos cajones para guardar la ropa. Entre las almohadas, una muñeca de plástico. 

Ahora buscarán levantar de nuevo su negocio. 

PRE

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