Estas son las protestas más significativas del 2019

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Sin duda, 2019 fue un año marcado a nivel mundial por las protestas. Los ciudadanos de distintos países -incluido México- salieron a las calles para hacer escuchar sus voces que entonan diversos reclamos. ¿Se trata de una crisis del sistema o son problemáticas que responden a problemáticas distintas?, ¿hasta dónde llega la gente con tal de cambiar transformar su entorno?

A continuación presentamos apenas una muestra de todas las manifestaciones acontecidas durante el 2019:

  • México: contra la misoginia y la violencia de género

Las cifras de feminicidios y otras formas de violencia de género siguen en aumento en nuestro país. Según el Informe de Incidencias Delictivas y Llamadas al 911 del Gobierno de México, en la República Mexicana se presentaron 638 feminicidios (33 de ellos en la Ciudad de México) de enero a abril de 2019.

Además de las alarmantes estadísticas, hubo múltiples casos de asesinatos de mujeres. Tan solo en plenas instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México aconteció el feminicidio de la estudiante Lesvy Martínez de 22 años, cometido por su propia expareja. Fue un caso en el que se presentaron irregularidades y que se resolvió, en buena medida, por la lucha de la madre de la universitaria.

En este contexto y a falta de políticas efectivas para disminuir los crímenes en contra de las mujeres, se realizaron marchas en distintos puntos del país. Una de las más emblemáticas fue la llamada Brillanteada, llevada a cabo el 16 de agosto por aproximadamente 6,500 mujeres en la CDMX. Muchas iban con pañuelos morados o verdes tapándoles el rostro y con brillantina, como la que arrojaron al secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta.

En respuesta a las manifestaciones, el Gobierno de la CDMX se comprometió a implementar 11 medidas entre las que destaca la creación del Registro Público de Agresores Sexuales.

Mientras tanto, las mexicanas realizaron otra marcha el lunes 25 de noviembre llamada Ni una menos, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

  • Líbano: ¿la revolución de WhatsApp?

Todo se desencadenó por la propuesta del gobierno libanés por los nuevos impuestos, entre ellos destacó uno a los mensajes de voz de WhatsApp, una medida que vista desde afuera puede parecer ridícula, pero es un reflejo de la desesperación del gobierno por hacerse de más recursos. Y es que Líbano tiene un deuda que en el 2018 se calculó del 140% de su producto interno bruto (PIB), de acuerdo con Plumas Atómicas.

Para los ciudadanos el problema es la gran corrupción de la clase política. Es por ello que tomaron las calles para demandar cambios de fondo. Las manifestaciones se han caracterizado no tanto por la violencia, sino por su festividad; los jóvenes protestan de día y organizan raves durante la noche. “El techno nos une” se lee uno de los carteles de las fiestas improvisadas en las calles, en donde converge gente de distintos credos y afiliaciones políticas.

Al principio, se retiró la propuesta del impuesto al servicio de mensajería y el primer ministro Saad Hariri tomó otras medidas, como el recorte del 50% de los salarios de los funcionarios de más alto nivel del gobierno. No obstante, esto no fue suficiente y las protestas se recrudecieron. Finalmente, Hariri renunció a su puesto con la esperanza de aligerar las tensiones que imperan en el país. Pero no fue el caso, la gente ahora quiere un cambio estructural.

“No espero un efecto dominó, lo que veo es que Hariri es desechable para el régimen que tratamos de derrocar. En lo que la gente se debe enfocar ahora es que necesitamos encontrar una alternativa. Tenemos un problema que tiene su origen en el sistema de toma de decisiones y la relación entre ciudadanía y estado”, explica Ali Dirani, un manifestante, a The Guardian.

Los manifestantes señalan que la infraestructura del país no ha sido renovada desde principios de los noventa, cuando terminó la guerra civil. Por lo que diario sufren cortes de agua y electricidad.

  • Chile: el milagro chileno, ¿un espejismo?

En apariencia, las protestas en Chile comenzaron a mediados de octubre por un aumento de 800 a 830 pesos chilenos el costo de transporte en las horas pico del metro de Santiago.

La realidad es que en la nación sudamericana este es uno de los más caros del mundo. La clase baja en Chile, en promedio, gastan 30% de sus ingresos en transporte, de modo que recurren al endeudamiento para cubrir sus necesidades, según el portal Plumas Atómicas.

El hecho es que en los últimos años los chilenos han recibido múltiples golpes a su economía, principalmente los estudiantes. De ahí que sean ellos los que encabecen las protestas. Y es que solo 11% de los universitarios provenientes de familias de clase baja logran graduarse.

En respuesta, fue decretado un toque de queda en diez regiones de Chile (situación que no se presentaba desde la dictadura pinochetista) y el presidente Sebastián Piñera volcó cada vez más militares y carabineros para confrontar a las multitudes en las calles. Lo cual fue contestado con más manifestaciones y actos violentos.

Hubo un abuso de la fuerza, en contra de los derechos humanos, reconocido por el mandatario.

“En algunos casos no se respetaron los protocolos, hubo uso excesivo de la fuerza, se cometieron abusos o delitos y no se respetaron los derechos de todos”.

Los jóvenes que se manifestaron en la calles fueron lesionados por las granadas de gas y perdigones que disparan las fuerzas de seguridad, reporta Plumas Atómicas. En concreto, según Pilar Marín, representante de Amnistía Internacional, hay evidencia contundente de que “las personas están siendo intencionalmente atacadas en las partes superiores del cuerpo” y que a eso se deben los más de 197 casos de daño ocular irreparable.

Con información de Noticieros Televisa