El PES, Morena y las comisiones: Amistades peligrosas

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De mal en peor. Después de que diversas organizaciones de la sociedad civil, el gremio cultural, artístico y otros sectores criticaron la determinación de que el (casi) extinto Partido Encuentro Social (PES) presidiera comisiones legislativas como Salud, Cultura y Cinematografía, ayer se decidió quitarle al partido conservador la presidencia de éstas y reasignarlas, sólo para que la Comisión de Cultura quedara en manos del artista Sergio Mayer, promotor de eventos “culturales” como “Sólo para Mujeres”.

Mayer. El mismo que confundió “homicidio” por “ecocidio”. O la Profeco con la Profepa. Terrible.

Este cambio no llegó de manera espontánea. Nuevamente las redes sociales fueron el tribunal y la plaza pública en la que se ventilaron, juzgaron y condenaron estos asuntos. Incluso los incondicionales de Morena, como la dramaturga Sabina Berman, se quejaron cuando supieron que el mando de las comisiones de Salud y Cultura quedaría en manos de legisladores que provienen del PES, un partido identificado con el ala más conservadora de la sociedad.

La propuesta surtió efecto: 24 horas después Morena y el PES intercambiaron comisiones y ahora las manzanitas de la discordia quedaron en manos de Morena, partido que dominará las comisiones de trabajo, ya que presidirá 21 de 45. Entre éstas, Hacienda, Defensa, Seguridad Pública, Justicia, Educación, Energía. A cambio, el PES recibió la comisión del Deporte y Trabajo y Previsión Social.

Cada vez más salta la asociación del PES con Morena. Una mariposa que tiene un ala en radical de izquierda y la otra en el conservadurismo de derecha, una especie de alebrije que ni en la campaña por la Presidencia de la República se explicaban los seguidores (de ambas alas) y que sólo pudo ser posible a la luz de conseguir votos.

La cuestión es que si el PES se hubiera quedado al frente de ambas comisiones, habrían tenido un peso mayor en materia de definición de leyes, presupuestos y estrategias en el campo de la diversidad cultural, la sexualidad y los temas de género, que como bien sabemos, la derecha tiende a regresar para ajustarlos a sus conceptos de familia tradicional y de moralidad de catecismo. De acuerdo con los demandantes, ninguno de los integrantes del PES tenía el perfil cultural, y sus posturas en contra el aborto podrían afectar el avance en la legalización de esta práctica a nivel nacional.

Aquí la buena noticia, quizá, es observar el peso que tienen las redes sociales en materia de asignaciones. Escuchar a la gente le llevó un enorme bono de popularidad al expresidente Obama y fue, también y en buena parte, uno de los impulsores de voto que llevó a AMLO a la Presidencia.

Pero nos restan dos preguntas. La primera es si no corremos el riesgo de dejar decisiones de gobierno en manos de la popularidad cuando habrá veces que se deberán tomar acciones que podrían no gustar a muchos pero sirven para construir el bien común. La otra pregunta es en dónde estaríamos sin las redes sociales. En serio: ¿En dónde?

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