Delegado de Tláhuac vive en casa de ensueño

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Rigoberto Salgado Vázquez, jefe de la delegación de Tláhuac es propietario de un “pequeño” terreno de 6 mil 823 metros cuadrados ubicado en la colonia Santa Catarina Yecahuizotl, donde en año y medio construyó una residencia de tres niveles equipada con un sistema de videovigilancia, además de personal encargado de la seguridad del inmueble, ¡No lo vayan a robar!.

La casa es parte de un gran predio que se encuentra dividido en cinco partes y cuyo acceso principal está sobre la calle de Miguel Hidalgo número 34.

Esta residencia contrasta radicalmente con el entorno del barrio, (y qué barrio) ya que la gran mayoría del espacio lo conforman lotes baldíos o áreas verdes.

Además, la construcción viola el uso de suelo marcado para esta zona, de acuerdo con la certificación de zonificación de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), pero no importa, es el delegado.

El uso de suelo que está permitido es: abasto y almacenamiento, productos básicos y especialidades, asistencia social, educación elemental, educación media, alimentos, entretenimiento, palapa para venta de comida y artesanías, transportes terrestres e infraestructura, así como para uso agrícola, elementos que no cumple la edificación que el delegado realizó en el lugar.

La residencia cuenta con siete cámaras de vigilancia: cuatro en la parte frontal y tres distribuidas en la zona de la azotea, además destaca una antena parabólica en el techo, y probablemente algún lujito más.

Cabe mencionar que el salario del jefe delegacional es de 70 mil pesos mensuales, según el tabulador del Gobierno de la Ciudad de México.

Además, Rigoberto Salgado se encuentra inmerso en el escándalo que desató la muerte de Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, señalado como el líder de una banda dedicada al narcomenudeo que controlaba el tráfico de estupefacientes en la zona oriente del Valle de México.

Por ello la Contraloría General de la Ciudad de México lo investiga por un posible conflicto de intereses e irregularidades en la asignación de contratos públicos en favor de las personas que le ayudaron con donaciones para su campaña electoral.

No les queda claro que los escándalos con las lujosas casas de nuestros gobernadores nunca salen del todo bien ¿A quién se le ocurre construir una casa de lujo en un barrio tan fino como Tláhuac? Y más cuando creen que tu mano derecha era “El Ojos”, hay que ser inteligentes hasta para saber robar.

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