A AMLO le importan más las redes que la realidad

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Dos meses después de que inició la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, parece que sus prioridades se encuentran, simplemente, al revés.

Es cierto, todos los días ofrece una conferencia, por no llamarle homilía, en punto de las 7 de la mañana, pero eso de nada sirve si su equipo de trabajo está tan concentrado en lo que pasa en las redes sociales y no en la realidad de nuestro país.

Por ejemplo, cifras arrojadas por Tweet Bindder, de Twitter, que trabaja a través de datos de la interfaz de programación de aplicaciones (API), señalan que al menos 2 mil cuentas se activaron con hashtags como #apodosdenarcoparaamlo y #amloliberalasvia. Queda comprobado que no todos sus seguidores son personas reales.

Si el expresidente Felipe Calderón decidió jugar una guerra contra el narco, todo indica que AMLO entrará a la arena sucia en las redes sociales, pues la semana pasada, la marcha que se organizó en su favor, mediante Twitter y Facebook, aparentemente con mucho éxito, en las calles ese apoyo no se notó. ¿Una convocatoria falsa? Obviamente los amlovers no se quedaron con los brazos (¿o teclados?) cruzados y respondieron con hashtags como #30MillonesconAmlo. La guerra ya empezó y, al parecer, va para larga.

Pasan los días y la investigación del “accidente” aeronáutico que terminó con la muerte de la exgobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y del exsenador, Rafael Moreno Valle,  aún no apunta hacia algún responsable. Ah, pero eso sí, el departamento de Comunicación Social de MORENA se ha puesto tremenda meta: quieren que, de los 79 millones de personas que usamos internet en México, 50 millones sigan el perfil de López Obrador en redes sociales.

Los días pasan y otra investigación sigue inconclusa. Todos seguimos sin saber, con certeza, cuál fue la causa práctica de la tragedia en Tlahuelilpan, Hidalgo, que terminó con la vida de más de cien mexicanos. Pero eso parece no importar, mientras el Gobierno Federal cuente con mensajes gráficos y audiovisuales, todos perfectamente detallados en el Manual de Comunicación Social del Gobierno de México, en el que no se menciona con fuerza a la radio, la televisión o la prensa. Su apuesta es en medios digitales.

Es evidente que la escala de valores del presidente no va de acuerdo a la realidad mexicana. Si el bienestar de una nación dependiera de los seguidores en Twitter y Facebook, convendría que Yuya o el Werever solicitaran el registro de su partido político.

Señor presidente: más oficina, menos Facebook.

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