Predominan nombres de hombres en la calles de CDMX

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La Ciudad de México tiene más mujeres que hombres, ellas representan el 52 % de las 9.2 millones de personas que la habitan; es decir que, por cada 100 mujeres, hay 90 hombres, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y aún así sus calles tienen más nombres de hombres.

Pero, no importa quién la habite y sea mayoría, sus calles son masculinas: Lázaro Cárdenas, Francisco I. Madero, Adolfo López Mateos, José María Pino Suárez; Doctor José María Vértiz; Avenida Juárez; Avenida Hidalgo y Avenida Cuauhtémoc, son algunas de las vialidades mexicanas más importantes.

“Nos han borrado la historia”, denuncia Ameneh Alcalá, estudiante en la Facultad de Arquitectura de la Universidad UNAM, quien hace un par de meses contó las calles y sus nombres para un trabajo de la materia “Perspectiva de Género en la Formación Profesional”.

“Categoricé a personajes con biografía, ya sea arqueológico, mitológico o un personaje real. Nunca esperé que la diferencia fuera tan abismal, encontré un total de 10 mil 886 calles con nombres masculinos versus 905 calles con femeninos; si lo dividiéramos en porcentaje, el 92 % corresponde a hombres”, explica la joven capitalina.

En su ejercicio estadístico, Ameneh contabilizó también la cantidad de kilómetros que representan esas calles.

“Solo por las calles con nombres masculinos la distancia es un total casi de tres mil kilómetros (dos mil 997) y de las mujeres solo 209 kilómetros, no es ni el 10 por ciento”, advierte.

Destaca también que los nombres de mujeres como la revolucionaria Carmen Serdán, el de la periodista Elvira Vargas, el de las poetizas Teresa Vera y Dolores Guerrero, así como los de las independentistas Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y Manuela Medina, o el de la heroína de América del Sur, Manuela Sáenz, bautizan calles secundarias.

“De las mujeres, la vialidad que tiene mayor jerarquía es la de Isabel la Católica –personaje de la historia española– y Concepción Beístegui –filántropa mexicana del Siglo XIX que heredó su fortuna a la construcción de un hospital–“, explica Ameneh.

En la Ciudad de México también existe una arteria vial importante que lleva el nombre de la maestra y arqueóloga Eulalia Guzmán, quien encabezó una cruzada contra el analfabetismo entre 1920 y 1924, especialmente en mujeres de clases bajas, pero la avenida es más conocida por su segundo nombre: Eje 2 Norte.

Ameneh fue más allá y encontró que los nombres de mujeres se repiten, las 903 calles están divididas en solo 219 personajes. Por ejemplo, solo el de Josefa Ortiz de Domínguez y el de Xóchitl –diosa de la mitología mexica– concentran el 23 % del total.

“(El mapa) es un reflejo de la realidad, ahí vemos con toda claridad lo que ha sido la discriminación a la mujer a lo largo de nuestra historia y hasta, hoy, en el 2021 ¿Cómo es posible cuando ha habido mujeres tan notables?”, se pregunta la historiadora y cronista de la capital mexicana Ángeles González Gamio.

La también periodista y escritora lamenta que, por ejemplo, mujeres como Josefina Muriel, destacada historiadora, bibliófila y académica mexicana, no tenga una calle con su nombre, pese a sus aportaciones sobre la vida de las mujeres en México durante el Siglo XIX.

“El trabajo de Josefina es una obra vastísima, gracias a su trabajo minucioso, gracias a ella, podemos conocer cómo eran las escuelas para las mujeres en el virreinato, los antiguos conventos, cómo funcionaban los hospitales. Como ella hay infinidad”, asegura.

Rodrigo Hidalgo es un joven cronista y amante de las caminatas por la urbe, desde 2011, junto con Carlos Villasana, ha impulsado la democratización de la historia citadina a través del proyecto “La Ciudad de México en el Tiempo”.

El joven cuenta que en las más de dos mil colonias que hay en la capital mexicana, abundan los barrios como la Colonia Doctores, cuya nomenclatura exalta a destacados médicos y donde se relegan los aportes de científicas de la salud como Eva Ramón Gallegos, quien en 2019 logró erradicar el Virus del Papiloma Humano en 29 pacientes.

“La colonia Obrera, la San Rafael, Polanco, la Anzures, San Miguel Chapultepec son colonias de distintas épocas y además son muy emblemáticas de la ciudad, estas les hacen homenaje a hombres, escritores, filósofos, políticos, gobernadores, etcétera”, detalla.

En contraste las colonias o barrios cuyas calles tienen solo nombres de mujeres se pueden contar con los dedos de una mano.

“Con nombres de mujeres hay muy pocas: hay una que tiene nombre de mujeres que participaron en la Revolución; otra es la colonia Nativitas, al sur de la Ciudad de México, y la otra es la colonia Guadalupe-Tepeyac, donde solo son nombres, pero no tienen apellido. Las calles se llaman Yolanda, Graciela, Rebeca, Emma, etcétera”, explica.

Ameneh recopiló los datos con la finalidad de aportar en la lucha por la igualdad de género en una ciudad que, asegura, les ha negado el reconocimiento de distintos derechos.

“Las calles son espacios públicos y a nosotras se nos ha negado el espacio, también se nos ha negado la seguridad, no están pensadas para nosotras. Es durísimo caer en cuenta que la Ciudad de México tiene una cara masculina, que la habitamos diariamente y que no nos incomode, que no nos moleste”, protesta.

La historiadora y cronista Ángeles González Gamio es dura con quienes han bautizado las calles de la capital mexicana: “Refleja la mentalidad de que la mujer siempre tiene un papel secundario, aunque su actitud y lo que haya hecho sea de primera línea. Refleja un machismo y una misoginia brutales”.

Rodrigo Hidalgo agrega que los datos encontrados por la estudiante de la UNAM son un buen pretexto para iniciar un debate sobre cómo “hacer ciudad” en la actualidad.

“La ciudad es un espacio dinámico, no se queda igual para siempre, sino que se va adaptando a muchos factores a lo largo del tiempo ¿por qué no empezar con espacios como plazas, como escuelas? Es importante que no sea por decreto o por cumplir una cuota, sino que haya detrás una labor de acercamiento, de socialización. Es una forma muy interesante de hacer ciudad”, finaliza.

¿Se le puede cambiar el nombre a una calle?

En la Ciudad de México, desde 1998, existe la Comisión de Nomenclatura “ante la cual los ciudadanos puedan dirigirse para solicitar información o aclaraciones y hacer las propuestas que considerasen convenientes”.

Incluso, el portal electrónico del Gobierno de la Ciudad de México contiene un apartado para la “Asignación, Modificación o Aclaración de Nomenclatura de Vías Públicas, Espacios Públicos, Límites de Colonias y Alcaldías”. Según la información contenida, realizar el trámite no tiene costo y lo puede llevar a cabo cualquier persona física o moral.

LA Network solicitó a la autoridad encargada del trámite, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, una entrevista al respecto y un informe sobre el número de procedimientos que se han realizado en los últimos años.

A través de su área de Comunicación, la dependencia respondió que no cuenta con los datos, pues cada una de las 16 alcaldías en las que está dividida la Ciudad de México tiene un Comité de nomenclatura donde se realiza procedimiento. A su vez, las alcaldías respondieron que esos comités no existen.

En los últimos 15 años, legisladores de oposición en el Congreso de la capital mexicana han intentado dictaminar en tres ocasiones y sin éxito, una Ley de Nomenclatura para erradicar este vacío legal. Buscan dar orden a las calles y quitar “nombres caprichosos y ridículos que en la actualidad ya nada significan”.

“La iniciativa pretende evitar la duplicidad y que todas las calles pudieran tener su respectivo nombre. Efectivamente los datos son alarmantes, nueve a uno es demasiado cuando efectivamente hay mujeres que han hecho historia. Esta es una oportunidad para tener más representación femenina”, opina la diputada capitalina Patricia Báez, autora de las más reciente iniciativa para normar la nomenclatura.

Víctimas de feminicidio nombran calles

Mientras en la Ciudad de México las mujeres son relegadas de sus espacios públicos, en Saltillo, Coahuila, al norte del país, un colectivo de familiares de víctimas de feminicidio dio un viraje a sus protestas ante la ola de estos crímenes que a diario cobran la vida de un promedio de 10 personas.

A inicios de febrero, arterias importantes fueron rebautizadas con apelativos y fechas de las mujeres asesinadas: “Jean Haliyah de 12 años”, “Paloma de 14”, “Alondra de 20”, “Genoveva Hernández de 47”, entre otros.

Los colectivos denuncian la violencia de género y esperan que las mujeres no sean borradas de la historia, de la nomenclatura y de la memoria de las ciudades.

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JVR