Familiares de Susana Viramontes siguen exigiendo justicia, a 8 años de su feminicidio

A 8 años del feminicidio de Susana Guadalupe Viramontes, de 15 años, en  San Luis Potosí, sus familiares, quienes la recuerdan como una risueña, creativa, responsable y dedicada, siguen tocando puertas para exigir justicia. Hay cuatro implicados detenidos, pero queda uno prófugo.

El 29 de junio del año 2012, en una noche lluviosa inició el largo camino hacia la justicia. De acuerdo con sus familiares, la menor de edad pidió un poco de dinero para dirigirse a la tienda, pero pasó una fuerte tormenta, por lo que su papá Jesús Viramontes y hermano salieron a buscarla. Ella nunca llegó y tras bajar la lluvia, comenzaron a buscarla en la comandancia de Soledad de Graciano Sánchez y la Cruz Roja. 

Después de la incertidumbre, un mensaje llegó para ponerlo en alerta. Pedían por el rescate de su hija Susana, 180 mil pesos y además dejaron un horrible mensaje: “Ya valieron madre”, se leía.

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“Posterior al mensaje, Alerta Amber nos canalizó al grupo de secuestros de la Policía Ministerial. Donde estuvimos intercambiando mensajes con los agresores, quienes nos dijeron que nos la enviarán en pedacitos. Y así pasaron los días», señaló el padre de Susana en una entrevista para El Sol de San Luis.

Pasaron los días y el número donde recibieron las llamadas y mensajes de los secuestradores de la menor estaba apagado y no podían rastrearlo. Pero el 2 de julio de ese mismo año, a las 6 de la tarde, recibieron la terrible noticia por parte de los elementos de la Procuraduría General de Justicia (hoy FGE) , de que habían encontrado el cuerpo de su Susana. 

El padre  de Susana fue quien reconoció a su hija por el esmalte que adornaba sus uñas, ahí supieron que su vida no sería la misma.

Al siguiente día, el 3 de julio, los  presuntos responsables fueron capturados por elementos de la Policía Ministerial del Estado de San Luis Potosí (PME), esto luego de que en las investigaciones correspondientes, los agentes lograron establecer que la jovencita había quedado de verse con su ex novio en la Avenida San Pedro.

Posteriormente, al entrevistar al ex novio éste cayó en contradicciones, reconoció el homicidio y proporcionó datos de sus cómplices con quienes dijo había planeado el secuestro desde hace más de un año. Con esta información, los agentes ministeriales pudieron proceder al arresto de los demás involucrados.

Raúl C. de 18 años de edad (ex novio) y Guillermo C. de 15 años (hermano del autor del crimen) fueron procesados por el delito de Feminicidio y Secuestro Simulado, mientras que sus cómplices, amigos y vecinos, César C, de 14 años y Juan Carlos C., de 16 años de edad sólo fueron procesados por Secuestro Simulado, ya que ellos únicamente participaron enviando los mensajes de rescate.

Sin embargo, a 8 años del feminicidio, sólo uno de los cuatro agresores delincuenciales, continúa purgando su condena, dos de ellos ya se encuentran en libertad y uno, huyendo de las manos de la justicia.

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“Desde el principio fue muy difícil resolver el caso de nuestra Lupita. Desconocíamos incluso que había instituciones que debían ayudarnos. Algún tiempo CAVID (hoy CEAV) nos ayudó en el proceso, pero la falta de empatía y la carente información en el área jurídica de la entonces directora Patricia Ramírez tuvo sus repercusiones”, acusó la madre de Susana.

Un año antes, la tipificación del delito de feminicidio en la entidad ya se había adicionado al Código Penal en el artículo 114 bis, donde por primera vez se visibilizaban los asesinatos de mujeres por su condición y rol de género.

No obstante, el sendero que recorrería la familia Viramontes para darle justicia a su hija y hermana, estaría repleto de obstáculos, omisiones y una latente revictimización.

“Nos hizo salir de ahí y andar de aquí para allá, pidiendo ayuda hasta el cansancio y por lo cual decidimos llevar el asunto solos, sin acompañamiento legal, solo la de los ministerios públicos que estaban en los juzgados y nosotros”, expresó la madre de Lupita.

Lastimosamente el proceso estuvo repleto de errores, pues uno de los menores agresores pudo llevar el procedimiento en libertad, quien al dictarse la sentencia ya no se presentó a firmar y hoy continúa prófugo de la justicia. Se trata del hermano del autor intelectual del crimen y quien fue sentenciado a 18 años de cárcel.

Después de la incertidumbre, un mensaje llegó para ponerlo en alerta. Pedían por el rescate de su hija Susana, 180 mil pesos y además dejaron un horrible mensaje: “Ya valieron madre”, se leía.

“Posterior al mensaje, Alerta Amber nos canalizó al grupo de secuestros de la Policía Ministerial. Donde estuvimos intercambiando mensajes con los agresores, quienes nos dijeron que nos la enviarán en pedacitos. Y así pasaron los días», señaló el padre de Susana en una entrevista para La Prensa.

Pasaron los días y el número donde recibieron las llamadas y mensajes de los secuestradores de la menor estaba apagado y no podían rastrearlo. Pero el 2 de julio de ese mismo año, a las 6 de la tarde, recibieron la terrible noticia por parte de los elementos de la Procuraduría General de Justicia (hoy FGE) , de que habían encontrado el cuerpo de su Susana. 

El padre  de Susana fue quien reconoció a su hija por el esmalte que adornaba sus uñas, ahí supieron que su vida no sería la misma.

Al siguiente día, el 3 de julio, los  presuntos responsables fueron capturados por elementos de la Policía Ministerial del Estado de San Luis Potosí (PME), esto luego de que en las investigaciones correspondientes, los agentes lograron establecer que la jovencita había quedado de verse con su ex novio en la Avenida San Pedro.

Posteriormente, al entrevistar al ex novio éste cayó en contradicciones, reconoció el homicidio y proporcionó datos de sus cómplices con quienes dijo había planeado el secuestro desde hace más de un año. Con esta información, los agentes ministeriales pudieron proceder al arresto de los demás involucrados.

Raúl C. de 18 años de edad (ex novio) y Guillermo C. de 15 años (hermano del autor del crimen) fueron procesados por el delito de Feminicidio y Secuestro Simulado, mientras que sus cómplices, amigos y vecinos, César C, de 14 años y Juan Carlos C., de 16 años de edad sólo fueron procesados por Secuestro Simulado, ya que ellos únicamente participaron enviando los mensajes de rescate.

Sin embargo, a 8 años del feminicidio, sólo uno de los cuatro agresores delincuenciales, continúa purgando su condena, dos de ellos ya se encuentran en libertad y uno, huyendo de las manos de la justicia.

“Desde el principio fue muy difícil resolver el caso de nuestra Lupita. Desconocíamos incluso que había instituciones que debían ayudarnos. Algún tiempo CAVID (hoy CEAV) nos ayudó en el proceso, pero la falta de empatía y la carente información en el área jurídica de la entonces directora Patricia Ramírez tuvo sus repercusiones”, acusó la madre de Susana.

Un año antes, la tipificación del delito de feminicidio en la entidad ya se había adicionado al Código Penal en el artículo 114 bis, donde por primera vez se visibilizaban los asesinatos de mujeres por su condición y rol de género.

No obstante, el sendero que recorrería la familia Viramontes para darle justicia a su hija y hermana, estaría repleto de obstáculos, omisiones y una latente revictimización.

“Nos hizo salir de ahí y andar de aquí para allá, pidiendo ayuda hasta el cansancio y por lo cual decidimos llevar el asunto solos, sin acompañamiento legal, solo la de los ministerios públicos que estaban en los juzgados y nosotros”, expresó la madre de Lupita.

Lastimosamente el proceso estuvo repleto de errores, pues uno de los menores agresores pudo llevar el procedimiento en libertad, quien al dictarse la sentencia ya no se presentó a firmar y hoy continúa prófugo de la justicia. Se trata del hermano del autor intelectual del crimen y quien fue sentenciado a 18 años de cárcel.

A pesar de ser una de las condenas más largas que se ha otorgado a un menor de edad, la familia Viramontes refiere que de nada sirve sino está purgando su delito, ya que la Policía Ministerial sólo rinde informes periódicamente, los cuales son solicitados a petición de sus familiares, por medio de una abogada de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, sin saber hasta la fecha resultados de la búsqueda.

El ex novio, autor intelectual, recibió 37 años de sentencia, sus cómplices César C. y Carlos C., ya cumplieron su condena, el primero sentenciado a 3 años por el delito de Secuestro Simulado y el segundo a 1 año y 6 meses de sentencia por el delito de Secuestro Simulado.

Por otro lado, el 20 de julio de 2018, la C. Juez de Ejecución de Medidas para Adolescentes dictó un acuerdo para que se procediera a inscribir a las víctimas indirectas (cada miembro de esta familia) de estos delitos para tener acceso al fondo de ayuda, asistencia y reparación integral según lo indica la Ley General de Víctimas.

Contrario a esto y pese haber cumplido con los requisitos, la familia Viramontes no obtuvo respuesta por lo cual, promovieron un amparo en el año 2019, pero el apoyo es condicionado y debido a esto han emitido otro amparo.

A la fecha el calvario de la tragedia no termina para esta familia víctima de feminicidio, pues hoy día, se enfrentan al acoso de los familiares y de los delincuentes implicados que ya libres, quienes, aseguran, se pasean impolutos en la misma cuadra de su domicilio, como si nada hubiese pasado, como si el dolor por la ausencia de una hija y hermana no importara.

Con información y fotos de El Sol de San Luis

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