Anaya colabora con Santiago Nieto para ir tras el rastro de Calderón por presuntos actos de corrupción

El ex candidato a la presidencia, Ricardo Anaya se acercó al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto Castillo, para colaborar para ir tras el rastro de Felipe Calderón para saber como maquinó entregarle a Braskem, filial de Odebrecht en México, y a la mexicana Idesa un contrato millonario a 35 años, que en sólo tres ha arrojado pérdidas para Pemex de casi 3 mil millones de pesos sólo en penalizaciones.

En su columna para El Heraldo, Álvaro Delgado detalla que el contrato fue firmado por Calderón el 19 de febrero de 2010, a través de su exsecretario particular Jordy Herrera Flores, entonces director general de Pemex Gas y Petroquímica Básica, para abastecer de etano “barato” a la planta de Etileno XXI para producir polietileno -construida con créditos del gobierno-, y a días de irse del cargo, el 23 de noviembre de 2012, emitió un decreto para favorecerlo más: aumentó el precio de importación de polietileno que acabó con la competencia y le permitiría venderlo “caro”.

“Esto fue deliberado y perverso”, le habría dicho Anaya a Nieto Castillo para motivarlo a reactivar la denuncia penal que, el 18 de junio de 2018, presentaron ante la PGR el exconsejero electoral Alfredo Figueroa y el abogado Paolo Diez Gargari, miembros de su equipo de campaña, y que volvieron a presentar ante la FGR, el 10 de agosto, contra Calderón, Peña y José Antonio Meade, candidato presidencial priista.

Delgado señala es que cuando se firmó el contrato la secretaria de Energía y presidenta del consejo de administración de la petrolera era Georgina Kessel, pero fue validado por Meade, según la denuncia, como secretario de Energía y presidente del consejo de Pemex, el 29 de abril de 2011, y luego firmó como titular de la SHCP, junto con Calderón, el decreto de noviembre de 2012, para elevar el arancel de importación del polietileno y beneficiar a Braskem-Idesa.

“Calderón y Meade están directamente involucrados”, le aseguró Anaya a Nieto Castillo, a quien también le habría explicado que este esquema continuó con Peña Nieto, en cuyo gobierno se terminó de construir la planta Etileno XXI, en junio de 2016, en Veracruz, y se asignó un contrato de transporte a Ienova por casi 400 millones de dólares.

El columnista recuerda que la primera piedra de este complejo se puso el 2 de octubre de 2011 y tres semanas después un muy sonriente Calderón ofreció un banquete, en Los Pinos, al magnate Marcelo Odebrecht y a miembros del consejo de la trasnacional, con Jordy Herrera también muy sonriente.

La denuncia de Etileno XXI sobre este “esquema criminal diseñado y ejecutado por una sofisticada red de corrupción, en la que participan empleados públicos y empresarios, en perjuicio de Pemex y de la economía nacional”, fue archivada por la PGR y la propia FGR, como denunció Figueroa, en febrero, y Díez Gargari, apenas en agosto 10, cuando la volvieron a presentar.

Pero repentinamente, el martes 11, el fiscal Alejandro Gertz informó que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya no sólo denunció los sobornos de Odebrecht a Peña Nieto y a Luis Videgaray, así como la trama de Agronitrogenados, como se esperaba, sino que involucró a Calderón en Etileno XXI, que impulsó desde que fue secretario de Energía con Vicente Fox.

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